
Lo
que me llama la atención es que a lo largo de mi actividad laboral, he
encontrado a una gran parte de personas que se sienten a disgusto con sus
trabajos, se quejan del lugar donde se encuentran, el cargo que desempeñan, lo
injusto que son sus jefes, los horarios
en que desempeñan sus labores, de sus compañeros que deben soportarlos
durante todo el día, y para colmo de su malestar, suponen que la única manera
de alcanzar sus ideales es abandonando sus ocupaciones para atender sus
ocupaciones personales.
Esta situación me permite entender que no existe el
lugar de trabajo “perfecto”, que en
todos los trabajos o empleos surgen problemas que causan inquietudes o
malestares y que existan jefes odiosos que
representen a los “dictadores” por
sus actitudes prepotentes y autoritarias, que algunas de las labores que
desempeñen sean actividades rutinarias y que tras pesadas jornadas de labores
se sientan extenuados o decaídos y den muestras de aburrimiento.
Lo que no es justificable que a pesar de todas las
menciones anteriores, es el procedimiento de queja que utilizan de mostrar su
rebeldía y se muestren “infelices” por
el hecho de estar trabajando. Puede ser aceptable que muestren su rebeldía por
el hecho de no laborar en el lugar adecuado, o mostrar su insatisfacción por
alguna otra causa, pero no puedo justificar que se sienta a disgusto con una
actividad que le permite obtener sus satisfactores y poner en juego sus
conocimientos.
Estoy convencido que la diferencia existe entre las
personas que viven sus problemas personales y los manifiestan en sus centros de
trabajo y aquellas otras que encuentran en su desarrollo laboral un motivo de
satisfacción, disponen del ánimo de superación y muestran una actitud positiva
en el trabajo que realizan.
Este tipo de personas disponen de un objetivo en su
vida y siempre tratan de colaborar y mostrar su mejor esfuerzo que permita una
atención completa para no crear problemas y los suyos con quienes trata,
muestren su aprobación y siempre encuentren una respuesta positiva a la
actividad realizada, debemos aceptar que este es un camino que le permite
alcanzar felicidad en su realización, mostrando una actitud donde la
creatividad, el esfuerzo y la tenacidad para conseguir sus finalidades, se
entrelacen para logar sus ideales que le permitan tranquilidad y felicidad en
su centro de trabajo.
El trabajo es una fuente de realización personal, si
se tiene el cuidado de adaptarse a su centro de actividad y realizar una
correcta elección del mismo.